Reversible.

Hoy desperté para viajar en el tiempo,
y regresé a esos domingos de sol,
de viento que acaricia,
de árboles que susurran
mientras sientes el amor.

Aquellos banquetes de aromas,
la fiesta de sabores,
la lluvia de sonrisas,
y ellos,
tan frescos,
tan amorosos,
tan vivos,
tan abuelos.

A ellos,
que colorearon mi vida
para que yo la recordara,
exactamente,
como una hermosa
y genuina
obra de arte;
a ellos,
que siguen viviendo
en cada rincón de mi alma,
y a ese lugar de campos
y de lagos
al que siempre quiero quiero volver.

A ellos,
este momento de cerrar los ojos
para volver a verlos,
para dejar escapar
una lagrima de nostalgia
y una lágrima de pura y eterna felicidad.

Quizá el tiempo sí es reversible,
sino
¿Cómo me explico estos recuerdos tan vivos que aún puedo acariciar?

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Redención.

Mi lucha contra el mundo
Es mi lucha contra ti
Es mi lucha contra mí
Contra el pasado que se escurre
Contra el presente que nos deja
Contra el futuro que llega
Y ya no estamos.

Esta contienda interminable
En contra de lo inevitable
Es un debate de contradicciones
Que inicia un combate de absurdos
En una pelea sin contrincantes.
Es una batalla sin tregua,
Para mí corazón.

Sigo luchando, cariño
sigo peleando
No con ellos, no contigo
Sin ti, conmigo.
¿Puedes verlo corazón?
Defiendo nuestro amor
De cualquier intromisión.
Que no he querido que se contamine,
Que no le he permitido sentirse en pena;
Que no he dejado que se lo lleve el olvido,
Ni el viento, ni el silencio,
Que no has podido llevártelo ni siquiera tú,
Ni siquiera tú, mi amor.

Sé que me has visto enterrando amores
Sé que me sabes esas cosas,
Como cuando le prendía fuego a los navíos
Y luego inundaba los campamentos
Para infundirles tanto dolor
Que preferían morirse entre pena y hastío.

De aquellos amores,
Hasta las cenizas sople,
Sé que lo sabes
Porque soplabas conmigo.
Y sobre aquellos amores,
Sembré solo uno,
El tuyo y el mío.

He silenciado a las flores para que no le susurren al olvido
Para que no le cuenten que te has ido.
He ocultado lo nuestro, cariño
Y para que que nadie lo toque,
Para que nadie lo ensucie,
Me he tragado todas mis palabras de amor,
El antídoto y veneno que ahora viven en mi interior.
Porque lo he visto antes amor mío,
El daño que hace un amor perdido
Lo mal que se siente olvidar,
Lo mal que sabe intoxicarte de rabia
Para expulsarlo, para soltarlo,
Para después de tanto amar
Destruirlo todo sin mirar atrás.

Pero me he preguntado tantas veces,
¿Cómo podría llevar al precipicio aquello que vivimos?
¿Qué ganaría yo asesinando tu recuerdo?
Entregar nuestro amor al olvido, y soplar
Soplar lo más real que he sentido
La mejor historia de amor que he vivido
Y las noches con los besos,
Y las risas que brillaban como cien soles
¿Cómo podría perdonarme eso?

Y prefiero luchar, cariño
Aún cuando el pensamiento me traicione
Mi corazón recuerda,
que lates
aquí dentro.
Que si he de aniquilar algo,
No será tu historia,
Ni tu mirada,
Ni los besos,
ni los ratos contigo.

Versos sin Besos.

TÚ HAS SIDO MI MEJOR POESÍA,

SIN VERSOS, CON BESOS;

UNA HERMOSA RIMA

EN EL ABSURDO DE NUESTRAS VIDAS. ABSURDO,

COMO PENSARTE TODAVÍA;

COMO DECIR QUE SIEMPRE

TENDRÁS UNA MIRADA PERDIDA,

BUSCÁNDOTE;

UN SUSPIRO QUE VUELA

PARA DESPEINARTE,

UN PENSAMIENTO QUE TE SUSURRA,

UN LATIDO QUE TE ABRAZA,

UN SILENCIO QUE TE ACARICIA,

QUE CIERRA TUS LABIOS,

QUE TE ENMUDECE, QUE TE CALLA,

QUE TE PIERDE LA MIRADA,

QUE TE HACE SUSPIRAR

MIENTRAS CIERRAS LOS OJOS

Y ESCUCHAS TU CORAZÓN LATIR…

ABSURDO,

COMO EVITAR QUE TU PENSAMIENTO

ME SUSURRE.

#DíaMundialDeLaPoesía

Letras sin alas (Como lo que siento).

Si pudiera decirte lo que siento,

no usaría el abecedario.

Si pudiera hacértelo saber,

tendría que mirarte.

Si pudiera decirte algo honesto,

sería que te quiero,

que todavía te quiero.

Y que las palabras que no tengo

es porque no son capaces de ser

solo palabras,

porque a esas

se las lleva el viento

y lo que siento

no lo he podido echar a volar.

Agrio y dulce, y a volar.

Hoy decidí que voy a dejarnos.
Es hora de liberarte de mis ataduras.
Es hora de liberarme de ti, de tu recuerdo, de mis esperanzas.

No puedo decir que te dejo ir,
porque hace tiempo que tú te fuiste.
Más bien, me dejo ir.
Me voy de donde me dejaste,
de donde me quedé, abrazándote.

Hoy dejo a tu fantasma
y a todas las historias que me cuenta
y que no me han dejado volver a soñar.

Hoy me voy,
para poder sentir otra vez el aire en la cara,
sin pensar en tus manos.
Me voy para no verte cada vez que cierro los ojos.
Me voy porque no vaya a ser
que vuelva a susurrar tu nombre,
y tú vuelvas a escucharme,
Y entonces te asomes.

Me voy de ti,
aunque tú me hayas dejado primero.
Me voy de mí sin ti,
para volver a sonreír,
para dejar que otra o qué cualquier cosa,
puedan hacer latir mi corazón
sin esta arritmia que tú marcaste.

Hoy dejo el silencio de este lugar
que un día fue nuestro.
Se quedan nuestras sombras,
y los besos y las canciones.
Se quedan las noches de abril.

Hoy por fin,
yo también me voy,
mi amor,
dejo de ser tu carga,
dejas de ser mi amor, amor.
Y este poema agrio y dulce,
A volar,
que si un día lo encuentras,
déjalo también en aquel lugar,
a un lado de tu olvido.

#EncontrandoRazones

Son tiempos difíciles, pero sin duda la vida vale la pena por el amor, y el amor es una cosa muy subjetiva, por esta razón de ahora en adelante voy a dedicarme a probarles que el amor existe y no solamente se encuentra en la presentación que la mayoría lo busca. Se preguntan constantemente ¿quién será el amor de mi vida? Y hasta ahora la mejor respuesta que conozco es: ustedes mismos. Lo demás viene en consecuencia. Amen y déjense amar, abracen y déjense abrazar, por la vida, por los momentos, y no solo por las personas. El mundo es precioso si eres capaz de observar. Transfórmate y disfruta. ¿Necesitas una razón? Abre bien los ojos y siente.

#EstoEsAmor #EncontrandoRazones

(In)suficiente.

Mi amor… ¿sabes que eres mi amor?
Ocupas en mi vida un lugar único. Ocupas en mi vida un lugar que yo quiero darte con todo mi amor, con todo mi placer. Mi vida es tuya, menudo lío que te entrego, lo sé. Pero es lo que tengo, es lo que puedo compartirte.

Me gustaría decirte las cosas más bonitas, y no las alcanzo, como las estrellas que son una utopía, porque viajan en el tiempo aún cuando están muertas. Así mis piropos, así mis promesas, no te alcanzan, no te bastan.

Ten, tómame a mí, permíteme reír a tu lado, permíteme llorar a tu lado, que yo mi amor, puedo volver a empezar siempre que sea contigo. Que para reinventarme no tengo que soltarte, dame tu mano, quiero besarla, quiero sujetarla, quiero tocarla para hacer que te quedes y que me digas que te quedas, y que me quieres.

Eres tú, no hay más mujeres. Me cambias si me besas. Me matas si me dueles. Si me amas mírame y revíveme, que quiero vivir y sentir y doler en un mundo donde tú me tocas.

Romanticismo crónico.

Yo no quiero un amor para siempre, esos duran muy poco. Mejor uno o varios de esos romances etéreos que se pueden convertir en tinta y papel, en inspiración, en historias que van a volver a contarse. Esos romances que siempre tienen vida, porque viven en cada boca que lo cuenta, porque viven en acciones que fueron inspiradas en ellos, porque viven entre hojas, entre letras, entre tinta y sueños.

No, yo no quiero un amor para siempre. Inventamos el “siempre” y lo “eterno” para poder tener fe. Fe en el amor, fe en dios, fe en todo lo que tarde o temprano se nos escapa. Y es que “siempre” solo esta bien aplicado cuando decimos que nada es para siempre. Pero los enamorados se aferran a un “siempre” como si pudieran desafiar la vida misma.

Y es que cuando uno esta enamorado dice las cosas más bonitas, pero también las más inciertas, y a veces, las más irreales. Las primeras veces uno realmente se lo cree, luego viene la irremediable bofetada de realidad, y dejamos de creer. Algunos no se recuperan, algunos se ajustan, y algunos, un buen día entendemos que ser románticos, es inherente a nuestro ser, e independiente de otro sujeto.

Entonces algunos seguirán su camino en soledad, mientras otros irán juntos de la mano, atrás, adelante o al lado, cómoda o soportablemente pero juntos. Y algunos, seguiremos simplemente siendo irremediablemente románticos, solos o no, pero románticos. Ya sin buscar al gran amor de nuestra vida, ya sin buscar un amor eterno, ya sin buscar, pero viviendo con la ironía del SIEMPRE románticos.

Así que no, ya no quiero un amor para siempre, sin embargo, seguiré escribiendo historias donde el amor esté presente. Porque el amor, en sus infinitas maneras, me toca. Y cuando me toca, soy del romance. Y el romántico tiene derecho a decir cualquier estupidez solo porque se trata de amor; y el amor… El amor inspira.

  

Cartas a nadie: Carta I.

Amor, mi querido amor. 

Mi amor de antes.

Hace tiempo que nada entre tú y yo parece suficiente.

Hace un tiempo, que nuestro amor pasó de ser hoguera a ser témpano.

Siento frío. 

Encuentro cobijo y café caliente en otro sofá.

Más no, no hay otro amor además del tuyo.

Hago malabares con tus ojos y tus labios,

Guardo la humedad que me provocas cuando te acercas con las manos desnudas.

Te soy fiel, no lo hago por compromiso, sino por gusto.

Sin embargo, tu deshielo me alcanza y me siento como en medio de un aguacero a mitad de la noche atravesando la calle.

Amor mío; aunque quizá ya no eres tan mío, tal vez me lo repito para seguir sosteniendo esta historia.

La historia de los dos, juntos, separados, amándonos y detestándonos.

Mis noches me cuentan secretos, sueños que se sienten reales…

Y eso es lo que más quiero… sentir. 

Por eso me voy a la cama sin ti, por eso me desvelo entre fantasías y sudores que no provienen de tu piel.

A veces quisiera dejar intacto este amor; contemplarlo detrás de un aparador.

Tú me has enseñado a sentir, y por eso te amé.

Construimos y destruimos. Pero hay piezas que ya no encajan. 

Cosas irrecuperables, como cuando la aspiradora se ha llevado una pieza del rompecabezas y te das cuenta 1 semana después; cuando ya ha pasado el camión de la basura.

Hay tanta belleza en nuestra inexperiencia con el amor;

y al parecer, toda la experiencia adquirida, lleva una etiqueta con precio más iva.

Trato de suavizar mis palabras para que no te golpeen, a veces quisiera poder disolverlas en un té de menta para dártelo a sorbos, pequeños y dulces. Ojalá no fuera tan brusca, ojalá pudiera ser suave.

Tengo mi bolsillo izquierdo lleno de intentos, 

y al derecho lo he descosturado para poner ahí todo tu desdén; 

quizá pensando que pueda escaparse sin acumularse, sin llegar al fondo.

Nos hemos auto medicado con tiempo y espacio, sin pensar en la sobredosis; ¿ves aquel abismo? Lo hemos formado con nuestros pasos. Estos pasos, algunos firmes, algunos titubeantes, pero de los dos.

Aun así, te arrastro por las calles, conmigo, aunque no estés, aunque no me des nada. 

Te hago un hueco dentro de mis pensamientos porque quisiera poder compartírtelo todo, y sin embargo, no puedo compartirte mi realidad… Ni en una carta, ni en mil, podrías entender mis dimensiones, y mira que mis letras son lo más cercano a mi corazón honesto.

Nuestros ojos ven en distinta dirección, y aunque vieran en la misma, alguno de los dos usaría lentes 3D, o algún filtro digital. Somos tan distintos.

Hemos sido tantas cosas, y siempre nos aferramos a la que más nos gusta, pero al final, en este caminar, ya no somos los mismos. Nos guste o no, reinventarnos es tarea diaria.

Somos otros, manejando una vieja versión de nuestro amor.

Mi agridulce amor, quizá ha llegado la hora de aceptarnos, y seguir el andar de la verdad.

Mi amor irá contigo, en cada álbum de mi memoria. Mi amor irá contigo, a la eternidad.

Por lo tanto, vaciaré la cartera para pagar el precio de volver a sentir.