Redención.

Mi lucha contra el mundo
Es mi lucha contra ti
Es mi lucha contra mí
Contra el pasado que se escurre
Contra el presente que nos deja
Contra el futuro que llega
Y ya no estamos.

Esta contienda interminable
En contra de lo inevitable
Es un debate de contradicciones
Que inicia un combate de absurdos
En una pelea sin contrincantes.
Es una batalla sin tregua,
Para mí corazón.

Sigo luchando, cariño
sigo peleando
No con ellos, no contigo
Sin ti, conmigo.
¿Puedes verlo corazón?
Defiendo nuestro amor
De cualquier intromisión.
Que no he querido que se contamine,
Que no le he permitido sentirse en pena;
Que no he dejado que se lo lleve el olvido,
Ni el viento, ni el silencio,
Que no has podido llevártelo ni siquiera tú,
Ni siquiera tú, mi amor.

Sé que me has visto enterrando amores
Sé que me sabes esas cosas,
Como cuando le prendía fuego a los navíos
Y luego inundaba los campamentos
Para infundirles tanto dolor
Que preferían morirse entre pena y hastío.

De aquellos amores,
Hasta las cenizas sople,
Sé que lo sabes
Porque soplabas conmigo.
Y sobre aquellos amores,
Sembré solo uno,
El tuyo y el mío.

He silenciado a las flores para que no le susurren al olvido
Para que no le cuenten que te has ido.
He ocultado lo nuestro, cariño
Y para que que nadie lo toque,
Para que nadie lo ensucie,
Me he tragado todas mis palabras de amor,
El antídoto y veneno que ahora viven en mi interior.
Porque lo he visto antes amor mío,
El daño que hace un amor perdido
Lo mal que se siente olvidar,
Lo mal que sabe intoxicarte de rabia
Para expulsarlo, para soltarlo,
Para después de tanto amar
Destruirlo todo sin mirar atrás.

Pero me he preguntado tantas veces,
¿Cómo podría llevar al precipicio aquello que vivimos?
¿Qué ganaría yo asesinando tu recuerdo?
Entregar nuestro amor al olvido, y soplar
Soplar lo más real que he sentido
La mejor historia de amor que he vivido
Y las noches con los besos,
Y las risas que brillaban como cien soles
¿Cómo podría perdonarme eso?

Y prefiero luchar, cariño
Aún cuando el pensamiento me traicione
Mi corazón recuerda,
que lates
aquí dentro.
Que si he de aniquilar algo,
No será tu historia,
Ni tu mirada,
Ni los besos,
ni los ratos contigo.

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Agrio y dulce, y a volar.

Hoy decidí que voy a dejarnos.
Es hora de liberarte de mis ataduras.
Es hora de liberarme de ti, de tu recuerdo, de mis esperanzas.

No puedo decir que te dejo ir,
porque hace tiempo que tú te fuiste.
Más bien, me dejo ir.
Me voy de donde me dejaste,
de donde me quedé, abrazándote.

Hoy dejo a tu fantasma
y a todas las historias que me cuenta
y que no me han dejado volver a soñar.

Hoy me voy,
para poder sentir otra vez el aire en la cara,
sin pensar en tus manos.
Me voy para no verte cada vez que cierro los ojos.
Me voy porque no vaya a ser
que vuelva a susurrar tu nombre,
y tú vuelvas a escucharme,
Y entonces te asomes.

Me voy de ti,
aunque tú me hayas dejado primero.
Me voy de mí sin ti,
para volver a sonreír,
para dejar que otra o qué cualquier cosa,
puedan hacer latir mi corazón
sin esta arritmia que tú marcaste.

Hoy dejo el silencio de este lugar
que un día fue nuestro.
Se quedan nuestras sombras,
y los besos y las canciones.
Se quedan las noches de abril.

Hoy por fin,
yo también me voy,
mi amor,
dejo de ser tu carga,
dejas de ser mi amor, amor.
Y este poema agrio y dulce,
A volar,
que si un día lo encuentras,
déjalo también en aquel lugar,
a un lado de tu olvido.

(In)suficiente.

Mi amor… ¿sabes que eres mi amor?
Ocupas en mi vida un lugar único. Ocupas en mi vida un lugar que yo quiero darte con todo mi amor, con todo mi placer. Mi vida es tuya, menudo lío que te entrego, lo sé. Pero es lo que tengo, es lo que puedo compartirte.

Me gustaría decirte las cosas más bonitas, y no las alcanzo, como las estrellas que son una utopía, porque viajan en el tiempo aún cuando están muertas. Así mis piropos, así mis promesas, no te alcanzan, no te bastan.

Ten, tómame a mí, permíteme reír a tu lado, permíteme llorar a tu lado, que yo mi amor, puedo volver a empezar siempre que sea contigo. Que para reinventarme no tengo que soltarte, dame tu mano, quiero besarla, quiero sujetarla, quiero tocarla para hacer que te quedes y que me digas que te quedas, y que me quieres.

Eres tú, no hay más mujeres. Me cambias si me besas. Me matas si me dueles. Si me amas mírame y revíveme, que quiero vivir y sentir y doler en un mundo donde tú me tocas.

Cartas a nadie: Carta I.

Amor, mi querido amor. 

Mi amor de antes.

Hace tiempo que nada entre tú y yo parece suficiente.

Hace un tiempo, que nuestro amor pasó de ser hoguera a ser témpano.

Siento frío. 

Encuentro cobijo y café caliente en otro sofá.

Más no, no hay otro amor además del tuyo.

Hago malabares con tus ojos y tus labios,

Guardo la humedad que me provocas cuando te acercas con las manos desnudas.

Te soy fiel, no lo hago por compromiso, sino por gusto.

Sin embargo, tu deshielo me alcanza y me siento como en medio de un aguacero a mitad de la noche atravesando la calle.

Amor mío; aunque quizá ya no eres tan mío, tal vez me lo repito para seguir sosteniendo esta historia.

La historia de los dos, juntos, separados, amándonos y detestándonos.

Mis noches me cuentan secretos, sueños que se sienten reales…

Y eso es lo que más quiero… sentir. 

Por eso me voy a la cama sin ti, por eso me desvelo entre fantasías y sudores que no provienen de tu piel.

A veces quisiera dejar intacto este amor; contemplarlo detrás de un aparador.

Tú me has enseñado a sentir, y por eso te amé.

Construimos y destruimos. Pero hay piezas que ya no encajan. 

Cosas irrecuperables, como cuando la aspiradora se ha llevado una pieza del rompecabezas y te das cuenta 1 semana después; cuando ya ha pasado el camión de la basura.

Hay tanta belleza en nuestra inexperiencia con el amor;

y al parecer, toda la experiencia adquirida, lleva una etiqueta con precio más iva.

Trato de suavizar mis palabras para que no te golpeen, a veces quisiera poder disolverlas en un té de menta para dártelo a sorbos, pequeños y dulces. Ojalá no fuera tan brusca, ojalá pudiera ser suave.

Tengo mi bolsillo izquierdo lleno de intentos, 

y al derecho lo he descosturado para poner ahí todo tu desdén; 

quizá pensando que pueda escaparse sin acumularse, sin llegar al fondo.

Nos hemos auto medicado con tiempo y espacio, sin pensar en la sobredosis; ¿ves aquel abismo? Lo hemos formado con nuestros pasos. Estos pasos, algunos firmes, algunos titubeantes, pero de los dos.

Aun así, te arrastro por las calles, conmigo, aunque no estés, aunque no me des nada. 

Te hago un hueco dentro de mis pensamientos porque quisiera poder compartírtelo todo, y sin embargo, no puedo compartirte mi realidad… Ni en una carta, ni en mil, podrías entender mis dimensiones, y mira que mis letras son lo más cercano a mi corazón honesto.

Nuestros ojos ven en distinta dirección, y aunque vieran en la misma, alguno de los dos usaría lentes 3D, o algún filtro digital. Somos tan distintos.

Hemos sido tantas cosas, y siempre nos aferramos a la que más nos gusta, pero al final, en este caminar, ya no somos los mismos. Nos guste o no, reinventarnos es tarea diaria.

Somos otros, manejando una vieja versión de nuestro amor.

Mi agridulce amor, quizá ha llegado la hora de aceptarnos, y seguir el andar de la verdad.

Mi amor irá contigo, en cada álbum de mi memoria. Mi amor irá contigo, a la eternidad.

Por lo tanto, vaciaré la cartera para pagar el precio de volver a sentir.