El Manto Y La Corona


Como no estamos solos en el mundo,
y miramos afuera, y nuestra isla de amor está comunicada por puentes incontables con las necesidades, las tristezas, el dolor de las gentes; como te sientes reclamada por una obligación más fuerte que tu misma ventura, ya no te basta que te diga, o te cante o te llore que te quiero para creerme que te quiero.

Me has pedido que piense en combatir; que tome, por mi orgullo y por tu amor, mi sitio, mi lugar de soldado en la amargura de los ejércitos humanos. Porque te quiero y porque soy, te escucho; y porque quiero ser porque te quiero.

Estoy aquí, diciéndote que no he olvidado lo que debo; y estoy contento, porque corro mis riesgos junto a ti. Porque a mi izquierda y a mi derecha estás luchando,y porque sé que cuando vuelva a descansar mis brazos, a cerrarme las recientes heridas, ya no será para estar solo. 
Rubén Bonifaz Nuño

Mi opinión acerca del día Internacional del Orgullo LGBT.

Celebro el respeto y que se otorguen los mismos privilegios y obligaciones para todos por igual, pero honestamente no veo porque recurrir al exhibicionismo y escándalo para celebrar la dignidad y los derechos de las personas. Consideró que las marchas y la exagerada comercialización del día internacional del orgullo LGBT promueven estereotipos y envían, de cierta manera, el mensaje equivocado. Creo en la igualdad y los derechos para todos, sin tener que clasificar a los grupos sociales. Pienso que para ser una comunidad que busca y lucha por respeto e igualdad, usan demasiadas etiquetas, además de que algunos no se dan cuenta que por querer defender una causa, se van a los extremos, en donde ya no son diferentes de los mismos que los discriminan o rechazan.
Los invito a hacer una reflexión verdadera y pregúntense si realmente es cuestión de orgullo o simplemente de dignidad; la dignidad que cualquier ser humano merece y debe tener.

  
#SinEtiquetas #ElRespetoAlDerechoAjenoEsLaPaz #LoveWins #LGBT #28Junio

Romanticismo crónico.

Yo no quiero un amor para siempre, esos duran muy poco. Mejor uno o varios de esos romances etéreos que se pueden convertir en tinta y papel, en inspiración, en historias que van a volver a contarse. Esos romances que siempre tienen vida, porque viven en cada boca que lo cuenta, porque viven en acciones que fueron inspiradas en ellos, porque viven entre hojas, entre letras, entre tinta y sueños.

No, yo no quiero un amor para siempre. Inventamos el “siempre” y lo “eterno” para poder tener fe. Fe en el amor, fe en dios, fe en todo lo que tarde o temprano se nos escapa. Y es que “siempre” solo esta bien aplicado cuando decimos que nada es para siempre. Pero los enamorados se aferran a un “siempre” como si pudieran desafiar la vida misma.

Y es que cuando uno esta enamorado dice las cosas más bonitas, pero también las más inciertas, y a veces, las más irreales. Las primeras veces uno realmente se lo cree, luego viene la irremediable bofetada de realidad, y dejamos de creer. Algunos no se recuperan, algunos se ajustan, y algunos, un buen día entendemos que ser románticos, es inherente a nuestro ser, e independiente de otro sujeto.

Entonces algunos seguirán su camino en soledad, mientras otros irán juntos de la mano, atrás, adelante o al lado, cómoda o soportablemente pero juntos. Y algunos, seguiremos simplemente siendo irremediablemente románticos, solos o no, pero románticos. Ya sin buscar al gran amor de nuestra vida, ya sin buscar un amor eterno, ya sin buscar, pero viviendo con la ironía del SIEMPRE románticos.

Así que no, ya no quiero un amor para siempre, sin embargo, seguiré escribiendo historias donde el amor esté presente. Porque el amor, en sus infinitas maneras, me toca. Y cuando me toca, soy del romance. Y el romántico tiene derecho a decir cualquier estupidez solo porque se trata de amor; y el amor… El amor inspira.

  

Cartas a nadie: Carta I.

Amor, mi querido amor. 

Mi amor de antes.

Hace tiempo que nada entre tú y yo parece suficiente.

Hace un tiempo, que nuestro amor pasó de ser hoguera a ser témpano.

Siento frío. 

Encuentro cobijo y café caliente en otro sofá.

Más no, no hay otro amor además del tuyo.

Hago malabares con tus ojos y tus labios,

Guardo la humedad que me provocas cuando te acercas con las manos desnudas.

Te soy fiel, no lo hago por compromiso, sino por gusto.

Sin embargo, tu deshielo me alcanza y me siento como en medio de un aguacero a mitad de la noche atravesando la calle.

Amor mío; aunque quizá ya no eres tan mío, tal vez me lo repito para seguir sosteniendo esta historia.

La historia de los dos, juntos, separados, amándonos y detestándonos.

Mis noches me cuentan secretos, sueños que se sienten reales…

Y eso es lo que más quiero… sentir. 

Por eso me voy a la cama sin ti, por eso me desvelo entre fantasías y sudores que no provienen de tu piel.

A veces quisiera dejar intacto este amor; contemplarlo detrás de un aparador.

Tú me has enseñado a sentir, y por eso te amé.

Construimos y destruimos. Pero hay piezas que ya no encajan. 

Cosas irrecuperables, como cuando la aspiradora se ha llevado una pieza del rompecabezas y te das cuenta 1 semana después; cuando ya ha pasado el camión de la basura.

Hay tanta belleza en nuestra inexperiencia con el amor;

y al parecer, toda la experiencia adquirida, lleva una etiqueta con precio más iva.

Trato de suavizar mis palabras para que no te golpeen, a veces quisiera poder disolverlas en un té de menta para dártelo a sorbos, pequeños y dulces. Ojalá no fuera tan brusca, ojalá pudiera ser suave.

Tengo mi bolsillo izquierdo lleno de intentos, 

y al derecho lo he descosturado para poner ahí todo tu desdén; 

quizá pensando que pueda escaparse sin acumularse, sin llegar al fondo.

Nos hemos auto medicado con tiempo y espacio, sin pensar en la sobredosis; ¿ves aquel abismo? Lo hemos formado con nuestros pasos. Estos pasos, algunos firmes, algunos titubeantes, pero de los dos.

Aun así, te arrastro por las calles, conmigo, aunque no estés, aunque no me des nada. 

Te hago un hueco dentro de mis pensamientos porque quisiera poder compartírtelo todo, y sin embargo, no puedo compartirte mi realidad… Ni en una carta, ni en mil, podrías entender mis dimensiones, y mira que mis letras son lo más cercano a mi corazón honesto.

Nuestros ojos ven en distinta dirección, y aunque vieran en la misma, alguno de los dos usaría lentes 3D, o algún filtro digital. Somos tan distintos.

Hemos sido tantas cosas, y siempre nos aferramos a la que más nos gusta, pero al final, en este caminar, ya no somos los mismos. Nos guste o no, reinventarnos es tarea diaria.

Somos otros, manejando una vieja versión de nuestro amor.

Mi agridulce amor, quizá ha llegado la hora de aceptarnos, y seguir el andar de la verdad.

Mi amor irá contigo, en cada álbum de mi memoria. Mi amor irá contigo, a la eternidad.

Por lo tanto, vaciaré la cartera para pagar el precio de volver a sentir.

Una familia.

He visto familias desintegrarse por cosas absurdas como el dinero. He visto familias que le tienden la mano a un desconocido, y le ponen el pie a sus propios integrantes. He visto familias desamparar a los suyos. He visto familias que rechazan y le quitan el apoyo a su propia sangre porque no cumplen con sus expectativas o no pueden aceptarlos como son. He visto familias que son solo grupos de personas que viven guardando la compostura, aparentando, fingiendo. He visto familias que se separan y no vuelven a dirigirse la palabra. He visto familias hacerse pedazos por nada.

Es cierto que venimos al mundo y no elegimos en donde y con quien. Sin embargo, nos han metido una idea desde el momento de nuestra concepción, una sola idea en base a la cual comenzará a girar toda nuestra vida… La familia. Algunos hemos tenido suerte, y algunos otros, no tanta. A pesar del grupo de personas con el que nos ha tocado convivir durante años, hay una cosa que no nos han dicho nunca; en esta vida, también podemos elegir.
Una mamá, un papá, un hermano… Tantas etiquetas para la gente que nos rodea, pero el hecho de que los llamemos así, no implica muchas cosas. El amor, el respeto, la confianza, el cariño, y todas esas cosas valiosas y sagradas, no son exclusivas de tu grupo familiar biológico. La etiqueta no significa que van a amarte. Hay madres que dejan a sus hijos en el bote de basura, hay padres que han violado a sus propios hijos, hay hermanos que han asesinado a sus padres y hermanos, entre tantos casos más de diversos tipos.

Todas las cosas valiosas, se ganan. Y todas las cosas valiosas, pueden provenir de cualquier parte. Así como he visto familias caer, he visto familias formarse. Y mi conclusión ha sido, que la familia no es amor, pero el amor, hace a la familia. No importa donde, no importa quién, si abres tu mente, te puedes sorprender.

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CON amor.

Hoy mientras me permitía existir desde todas las múltiples perspectivas que he recolectado, me encontré amando; sí, desde un montón de definiciones ajenas y propias, puedo decir con seguridad, que he amado.
El amor, que cosa tan subjetiva, y sin embargo, todos vamos por ahí intentando definirlo. Podría concluir aquí mismo y atreverme a decir, que el amor, no tiene definición, pues como ya dije, es tan subjetivo como el ser mismo. Sin embargo, aventurándome un poco más, les regalaré mi perspectiva.

El amor, no tiene nada que ver con las mariposas en el estómago y toda la ola de emociones que nos vuelven un poco más locos; si quieres emociones fuertes, aviéntate en paracaídas o yo qué sé, actualmente hay muchas opciones que son EMOCIONANTES y que no tienen nada que ver con el amor. No te engañes, el amor no está en las primeras veces, ni aparece de pronto como un regalo, envuelto con un moño y llevando una tarjeta con tu nombre.
El amor no tiene nada que ver con esas películas y novelas en donde se aman a los tres días, no tiene nada que ver con un beso eterno o alguna escena de sexo apasionado. El amor, no tiene un final feliz.
No, el amor no es todo lo que suena bonito y romántico.
Tampoco viene hecho a la medida, no tienes que buscar desesperadamente a “a tu media naranja” porque todos estamos completos. El amor, no es algo que se le deja al destino, porque no, no es cuestión de tiempo. Y no, no existe el elegido; no trates de esperar al amor de tu vida o de encontrar el amor a primera vista, porque me atrevo a decirte, que no existe tal cosa.

El amor se construye.
Y aún construido, se alimenta y se reinventa. El amor toma muchas formas. Es lo más simple y lo más grande. Amar al otro es permitirle ser lo que es en todo su esplendor. Amar, es el deseo profundo de bienestar por el otro. Amar, es ser feliz por el otro.

Sin embargo, para relacionarse, el amor no lo es todo.
He aprendido que para funcionar con alguien, deben haber tres cosas más; la confianza, el compromiso y el deseo de compartir lo que se es con lo que el otro es.
Así, uno deja de hacer las cosas POR amor, y comienza a hacerlas CON amor, y eso, para mí, es AMAR.

“El amor es una bellísima flor, pero hay que tener el coraje de ir a buscarla al borde de un precipicio.” -Stendhal-

Una perspectiva con mucho de ti…