El último…

No recuerdo la última vez que me besaste. No recuerdo el sabor del último beso. Recuerdo que no pensé que fuese a ser el último. Recuerdo que siempre te besaba como si lo fuera a ser.

Así que espero que en ese último beso fueran todos los “te quiero” que no te dije, todos los “te echo de menos” que siguen en mi garganta y que no dejan de ahogarme.

Pero, sobre todo, espero que en esa ultima caricia a tus labios, fuera el “gracias” más sincero que he dicho en toda mi vida.
Por hacerme creer en el amor, por demostrarme que existía y por hacerme feliz con tan poco.

No recuerdo nuestro último beso.
No lo recuerdo, y menos mal.
Me estaría torturando cada día el pensar por qué no me quedé a vivir ahí un rato más, solo un rato más…

Espero que te besen más, pero no lo harán mejor.
Espero que te quieran mejor, pero no lo harán más.

Soledad Contigo.

#ContraLasCuerdas

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(In)suficiente.

Mi amor… ¿sabes que eres mi amor?
Ocupas en mi vida un lugar único. Ocupas en mi vida un lugar que yo quiero darte con todo mi amor, con todo mi placer. Mi vida es tuya, menudo lío que te entrego, lo sé. Pero es lo que tengo, es lo que puedo compartirte.

Me gustaría decirte las cosas más bonitas, y no las alcanzo, como las estrellas que son una utopía, porque viajan en el tiempo aún cuando están muertas. Así mis piropos, así mis promesas, no te alcanzan, no te bastan.

Ten, tómame a mí, permíteme reír a tu lado, permíteme llorar a tu lado, que yo mi amor, puedo volver a empezar siempre que sea contigo. Que para reinventarme no tengo que soltarte, dame tu mano, quiero besarla, quiero sujetarla, quiero tocarla para hacer que te quedes y que me digas que te quedas, y que me quieres.

Eres tú, no hay más mujeres. Me cambias si me besas. Me matas si me dueles. Si me amas mírame y revíveme, que quiero vivir y sentir y doler en un mundo donde tú me tocas.