Mi opinión acerca del día Internacional del Orgullo LGBT.

Celebro el respeto y que se otorguen los mismos privilegios y obligaciones para todos por igual, pero honestamente no veo porque recurrir al exhibicionismo y escándalo para celebrar la dignidad y los derechos de las personas. Consideró que las marchas y la exagerada comercialización del día internacional del orgullo LGBT promueven estereotipos y envían, de cierta manera, el mensaje equivocado. Creo en la igualdad y los derechos para todos, sin tener que clasificar a los grupos sociales. Pienso que para ser una comunidad que busca y lucha por respeto e igualdad, usan demasiadas etiquetas, además de que algunos no se dan cuenta que por querer defender una causa, se van a los extremos, en donde ya no son diferentes de los mismos que los discriminan o rechazan.
Los invito a hacer una reflexión verdadera y pregúntense si realmente es cuestión de orgullo o simplemente de dignidad; la dignidad que cualquier ser humano merece y debe tener.

  
#SinEtiquetas #ElRespetoAlDerechoAjenoEsLaPaz #LoveWins #LGBT #28Junio

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Y la verdad es…

La verdad es, que por estos días ya no me reconozco. Despierto en mi nueva versión y en el transcurso del día tengo fragmentos de recuerdos que ya no se si son míos.
La verdad es, que cada día te pareces más a un sueño lejano. Un sueño que alguna vez tuve y un día, me abandono. Cada vez es más difícil pensar en ayer, parecen visiones llenas de humo. Es como buscar un sendero dentro de la niebla espesa. 

Algunos días cuando despierto, sé que estuviste ahí, en la película de mis sueños. Apareces como imágenes entre cortadas, hablando, riendo, moviéndote… Te desvaneces y te pierdes ahí.

Recuerdo que prometí escribir nuestra historia, pero nunca encontré el valor, ni la fuerza. Cada vez que lo intenté, una catarsis se apoderaba de mí, y la evite a toda costa.
Dejé que el tiempo disminuyera su efecto para que el dolor no se apoderará de mí. Para que el dolor no me impidiera estar, y entonces, aprendí a estar, aquí. Y la verdad es, que no pude contarla nunca porque tenía mucho miedo de volver a ti.

Me parece tan ajena aquella historia de dos que se amaban, que dormían, que comían, que se encontraban cada mañana y cada noche. Parecen destellos que me hacen sentir como alguien que no conozco.

¿Cómo podría escribirte en una historia si a penas puedo describirte?
Podría encontrarte por la calle y reconocerte, pero mi mente ya no te trae.
No se cuándo, ni cómo, pero solía pensar que llegaría el día en el que ya no iba a mencionar tu nombre, y de pronto, sucedió. No me di cuenta. ¿Será eso el olvido?

La verdad es, que siempre he intentado huir de todo, incluso de mí misma. Por eso dejé de escribir un tiempo. No quería sentir. Finalmente volví a hacerlo, después de todo, escribir es lo único que sé. Aunque te borré de mis historias, le di tu forma a mis personajes. Te agregue cualidades que no tienes, te hice y te deshice tanto, que realmente comenzó a borrarse aquella línea divisoria entre el personaje y tú. Acabe por no notar la diferencia.

La verdad es, que termine por no reconocer nada. Ni nuestra historia, ni mis historias, ni nada. Y esa es la verdad, te expulsé y tu recuerdo se desvaneció junto con todo lo que vivimos. Pero hoy, me dispuse a contar nuestra historia como lo prometí, y la verdad es, que no pudo salir de mi pluma, y te lo confieso, ya no la recuerdo. Arranque la hoja y escribí esto, es la verdad. Me disculpo por haber roto una promesa, no se si te olvidé o te inventé, pero ya no podría escribir una historia en la que no se si alguna vez te amé.

Aquella persona que recuerdo, ya no se parece a mí. Aquel amor que recuerdo, ya no lo siento. ¿Cómo pude? ¿Qué estábamos haciendo? ¿Cómo era sentirse en tu compañía? ¿Cómo funcionaba compartir la vida contigo? No podría escribirlo, lo siento ajeno a esta realidad que construí en donde ya no existes, en donde ya no me atormentas. 

No necesito las respuestas; si todo aquello se ha desvanecido, déjalo estar. Si tú algún día lo recuerdas, quédatelo, por favor, nunca lo traigas aquí. Evítame la pena de recordar. Conviérteme en historia, aquella de alguna promesa rota. La historia que prometí, la historia que rompí, la historia que nunca escribí.