Quéda(te).

¿Sabe usted lo que ha hecho aquí?

Usted me ha robado todo.
Me robo el pensamiento y los suspiros, usted robo mi corazón.
Envolviéndome en palabras y miradas me arrebato la razón.
Usted se ha llevado todo mi amor.
Felicidades, ya soy parte de su colección.

Quédate con todo aquello, con lo irrecuperable.
Devuelve lo que no te pertenece, lo que no te sirve.

Quédate con mis cartas pero devuélveme mis versos.
Quédate con mis suspiros pero devuélveme la razón.
Quédate con mi amor pero devuélveme la sonrisa.
Quédate con nuestra lluvia pero devuélveme mi cielo azul.

Quédate con la mitad de mi alma pero liberame de ella;
si un día la quieres completa, vuelve y quédate con todo
pero vuelve y quédate aquí; quédate junto a mi.

Capitulo 67; Rayuela.

“Me desperté y vi la luz del amanecer en las mirillas de la persiana. Salía de tan adentro de la noche que tuve como un vómito de mí mismo, el espanto de asomar a un nuevo día con su misma presentación, su indiferencia mecánica de cada vez: conciencia, sensación de luz, abrir los ojos, persiana, el alba.

En ese segundo, con la omnisciencia del semisueño, medí el horror de lo que tanto maravilla y encanta a las religiones: la perfección eterna del cosmos, la revolución inacabable del globo sobre su eje. Náusea, sensación insoportable de coacción. estoy obligado a tolerar que el sol salga todos los días. Es monstruoso. Es inhumano.

Antes de volver a dormirme imaginé (vi) un universo plástico, cambiante, lleno de maravilloso azar, un cielo elástico, un sol que de pronto falta o se queda fijo o cambia de forma.
Ansié la dispersión de las duras constelaciones, esa sucia propaganda luminosa del Trust Divino Relojero.”

 

(Julio Cortázar)

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Conversación con un stalker. (Del tipo A)

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Hola Stalker, sé que me lees.

¿Qué te trae por aquí? ¿celos tal vez? ¿duermes bien por las noches?
¿acaso alguna duda te tortura? ¿que buscas aquí? ¿qué esperas leer?
Dicen que el que busca encuentra; todos fingimos que no queremos saber,
pero la realidad es que todos estamos esperando ser sorprendidos.
La pregunta es: ¿estás dispuesto a recibir esa sorpresa?
¿Qué harás con ella si la encuentras? ¿conoces el poder de las letras?
He visto palabras destrozar ilusiones.

¿Te sientes inseguro? ¿a qué le tienes miedo?
En serio, ¿qué estás buscando por aquí? ¿una pista? ¿una señal? ¿un culpable?
Hacer prejuicios no es tan buena idea, muchas veces vamos a equivocarnos.
Yo te recomiendo: no me odies. ¿A caso sabes lo que realmente soy?
Yo te sugiero que busques respuestas en otro lugar, ¿Qué tal entre sus líneas?

Pienso que aquello que buscas no está aquí, posiblemente tú y yo nos llevaríamos bien,
pero decides espiarme y fingir que no te importa, que no te provoco curiosidad;
posiblemente me culpas, pero si te das cuenta, yo no te he hecho nada,
ni siquiera podría pedirte una disculpa porque yo no soy quien tiene algo que perder.
¿Me has señalado? ¿me has juzgado? ¿me has maldecido?
Entiendo tu coraje, pero debo decirte que está mal enfocado.

Dime, ¿qué se siente acostarte y despertar con la misma duda?
Cuéntame, ¿qué te provoca lo que le escribo?
Platícame por favor, ¿qué se siente vivir pensando que me piensa?
¿te causa dolor mi sola existencia?
Creo que no alcanzo a imaginarme lo difícil que debe ser mirarme en sus ojos,
sentir el aroma desconocido de mi ser en su piel, besar sus labios con esa duda que tortura,
y cuando duerme ¿te preguntas que sueña y con quién?…
No, no puedo imaginarlo, pero imagino porque pasas por aquí,
sin embargo, vuelvo a preguntarte ¿que buscas aquí?

No soy yo responsable de tu insomnio, no soy yo quien te dará paz o tormento,
no son mis letras la respuesta, ni son mis letras tu temor.
Mira bien, vuelve a mirar, yo te saludo, y ahora mismo te escribo, y te pregunto sin la intención de torturar
¿Qué es lo que realmente buscas aquí? ¿Estás seguro que no te has equivocado de lugar?
¿Estás seguro de lo que buscas? porque si estás aquí, dudo que estés seguro de lo que tienes, ¿lo tienes?

Creo que te equivocas, no es aquí dónde hallaras solución,
aquí solamente podrás acrecentar tu incertidumbre, entre otras cosas.
Sin embargo, me atrevo a ofrecerte un café, siéntete cómodo, te aseguro una sola cosa,
eso a lo que tienes tanto miedo, no está aquí, no soy yo, no está en mis manos.
Busca cerca, pregúntate a ti mismo ¿por qué? ¿para qué?
En el fondo, todos conocemos la verdad.
Por última vez, ¿ya sabes que estás buscando?

🙂

Retazos.

 

 

(1)

Y toda esa palabrería que bien pueden llamarles, promesas, flotan en el aire muriendo por aterrizar.
¿Cuantas de ellas morirán sin tocar la tierra?
¿Cuantas de ellas van a besar las flores y el mar?
¿Cuantas de ellas vivirán por siempre solamente dentro de nuestros sueños?
¿Cuantas de ellas se convertirán en destellos del ayer?

(2)

Lo doloroso que es un adiós, lo misterioso que es un hola.
Ambos son uno solo, el principio de uno puede ser el fin del otro.
El fin puede ser el comienzo, y el comienzo tendrá un fin.
Siempre que digas hola, debes estar preparado para decir adiós,
y siempre que digas adiós, debes estar preparado para decir hola.
Lo mismo pasa con la vida y la muerte, lo mismo con el bien y el mal;
Somos dualidad, no podemos elegir, estamos en el medio,
porque una cosa no existe sin la otra.

(3)

Y me fui como el agua de un río caudaloso y me quede en el viento invisible para acariciarle.
Eramos fuego que arde y se consume y sembrábamos pasiones en una tierra que no podía cosecharse.

(4)

Soy esa persona que pregunta: ¿dulce o truco?
y aunque deseo el dulce, no hay nada que quiera más que realizar el truco.
¿Realmente todos quieren obtener el dulce?
La pregunta pareciera a veces no tener sentido,
suena amenazadoramente diplomática.
La gente suele “complacer” con el dulce para no dejarse sorprender por el truco;
pero en el fondo, todos queremos ser sorprendidos.

(5)

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Pasó.

¿Que pasa? nada pasa, solo la vida y esa si que pasa.

La vida pasa, le(s) dije; dos veces el mismo día no eran una coincidencia.

La primera fue en la banca de un parque, a la sombra de un arbol en donde lo que resaltaba del paisaje era lo verde y el cielo azul; le dije que la vida es lo que pasa, a sus ojos, esos que habían sido mi gran amor; luego le bese la mano.

La segunda fue en su patio, dos horas después; la abrace bajo la lluvia y lo que resaltaba del paisaje era lo verde y el cielo gris; le dije que la vida pasa, a sus ojos, esos que son mi gran amor; luego me acerque a sus labios…

Lo que era, lo que es, lo que podría ser. ¿Notan la diferencia? ¿Creen en las coincidencias?
Algo es totalmente acertado; la vida pasa, las miradas y los besos se quedan conmigo y las coincidencias se hacen letras.
Mis letras llenas de nada y llenas de todo, llenas de esto que pasa.
Si era coincidencia o no, comprendí que debía seguir. Entonces me dije: la vida pasa; y ella(s) ya no estaban.
Todo pasaba, ellas, yo, no solo la vida, también el amor.

Tu escritor (Oscuro).

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¡Ya esta! aquí tienes vida, a tu escritor destrozado, derrotado,

sumergido en la pena, arrebatado por su oscuridad, ahogado en letras.

¿A caso no era ese el propósito de este caos?

¡Aquí tienes! mi alma bañada en tinta, entumecida por el alcohol,

absorta por amor.

Mi corazón remendado, mi verdad en el aire, mis besos llenando una botella.

Toma mis fantasías, envuélvelas en papel, adórnalas con mi firma.

¡Aquí estoy! creación de tu capricho, recorriendo tu camino llamado destino.

Ten mis manos que se aprietan ante la tristeza, ten mis labios que se muerden,

ten mis ojos que la miran, arráncame esta pasión; si me despojas de todo,

hazlo por completo y no a medias tintas.

Te entrego a tu escritor vida, trasciende debajo de su piel,

sobrevive entre sus lineas, explota su dolor, manifiestate en su pasión.

Toma mi puño con la pluma, abusa de mi constante mareo,

no pierdas tiempo y desgarrame, hazme sentir.

Dame café, dame alcohol, dame amor, de ese que mata porque no muere.

Me arrebatas sus ojos y su piel, los pones en otras manos

y me torturas con su indecisión.

¿No es eso lo que querías vida?

Soy el protagonico antagónico, pero que mas da,

desangrame igual, que no hay bien sin mal;

ya comprendí tus ironías, no hace falta nada más.

Aquí esta tu escritor vida mía, dispuesto a desgarrarse para darte su arte,

con dolor, amor y sangre, escribiré…

Grabado Flammarion.

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El pie de la ilustración reza: Un misionero medieval cuenta que había encontrado el lugar en el que el Cielo y la Tierra se encuentran.

Una imagen hermosamente misteriosa que me recuerda algunas palabras de Einstein:

“Yo me doy por satisfecho con el misterio de la eternidad de la vida y con la conciencia de un vislumbre de la estructura maravillosa del mundo real, junto con el esfuerzo decidido por abarcar una parte aunque sea muy pequeña, de la razón que se manifiesta en la naturaleza.”

Creer.

No todos tienen las intenciones que pensamos o queremos, sin embargo pienso que nos hace falta creer más en la gente.
Temer o dudar las intenciones de los demás es limitar y limitarnos a descubrir y a explorar mundos ajenos; aunque no se obtenga el resultado deseado, siempre se obtendrá algo que no se tenía.
Creer en el otro puede ser un extraordinario salto de fe capaz de transformar ambas vidas. Atrévanse a creer y prepárense para tener nuevos ojos.

(P)erspectiva.

Que fascinante pensarte y que tu imagen se deslice hasta mis labios formando una sonrisa que al sentirla, aprieto con mis dientes. En una mordida que contiene mi deseo dejo escapar un suspiro y vuelvo a la imagen tuya; como de sólido a líquido y de nuevo a la nevera.

Aquí lejos, allá cerca; aquí cerca y allá lejos; así nos estamos viendo, con ambas perspectivas pero con el mismo deseo de encontrarnos pronto en mi aquí o en tu allá.

Mirando al cielo nos buscamos, y no es el sol, no son las nubes, ni las estrellas; es atar los ojos a un punto bello y permanente que nos conecta en una constante y nos recuerda que aquí o allá estamos debajo del mismo, sintiendo todo lo que se puede sentir aun cuando las estaciones pasan y el cielo cambia, nuestras almas permanecen en dos lugares a la vez.

Tiempo, no se detiene y avanza como avalancha y recorre los caminos de la impaciencia con el mismo tic tac, ese que suena tan fuerte en el aquí lejos y que se calla cuando nuestros tiempos se vuelven un aquí cerca al mismo tiempo; y lo lejos finalmente es vencido por la atracción de nuestros cuerpos que se acercan y se acarician el alma en una mirada.

La sed se calma con agua, pero la sed siempre volverá. Así mi alma vuelve a tu alma, con esa sed que no se apaga, con esas ganas que no calman; como el agua a la nevera, como el hielo al sol, transformamos este amor para volver y volver a lo nuestro otra vez. No importa la distancia, porque el tiempo pasa y nos encontrará como la sed al agua; como la impaciencia y la calma.

 

Al menos por esta noche.

Esta noche no quiero escribirte, ya no quiero decir tu nombre ni pensar en tus ojos bonitos.
Quiero apagar la luz, callar las voces, descansar mi puño.
Ojalá se escribieran con humo todos estos sentimientos, así los esparciría y al final los soplaría.
Quisiera cerrar los ojos sin soñarte, quisiera no pensarte y entregarme a mi oscuridad.
Quisiera arrancarme la piel, despojarme de tu olor, arrebatarte mis letras.
Esta noche te amaré menos y me amaré más. En medio de esta habitación descansare sin desear, ya no te voy a escribir y ya no te voy a soñar, aunque mañana cuando despierte yo te ame aún más.