Desiderátum.

Si pudiera
entraría por tu ventana esta noche,
no haría ruido,
no tendría que decir ni una palabra.
Todo lo que quiero que sepas
te lo dirían mis ojos,
te lo mostrarían mis manos.
Lo primero es que te abrazaría tanto
y tan fuerte.
Me acostaría a tu lado,
jugando con tus manos.
Tocaría tu cara,
me acercaría a tus labios.
Dejaría a los besos puntualizar cada mirada,
cada abrazo,
cada caricia,
cada sonrisa.
Y así, solo cuando te quedes dormida,
voy a susurrarte cuanto te quiero.
Me iría con el mismo silencio,
dejándote una nota que diga:
¡Buenos días mi cielo!

Si pudiera…

Letras Viajeras.

Que bella forma de conectar es la poesía.
Expresarte y hacer sentir a otros,
transmitir, mostrarte, darte.
Dejar que te vean y que te sientan.
Dejar que el otro conecte tus letras a su mundo.
Cuántas historias entrelazadas hay en un poema.
A veces, escribimos para tocar a alguien
y resulta que vamos tocando a más de uno;
atando sentimientos, uniendo pensamientos,
irrumpiendo en el silencio de algunos,
para regalarles lo que quizá no sabían cómo decir.
Dejemos volar nuestras palabras,
y que a dónde vayan, sean bien usadas.
¡Buen viaje!

Albor.

Despierto contigo,
con tu voz y tu risa
en mi cabeza.
Despierto contigo,
aunque tu cuerpo y tus manos
no estén en mi cama.
Porque al cerrar los ojos
te encuentro.
Y al abrirlos,
te siento aquí,
en el temblor de mis manos,
entre mi frecuencia cardiaca,
entre los paréntesis que forma mi sonrisa
al pensarte y saber,
que te tengo aquí,
tan dentro de mí.
Y que tal vez,
si me piensas como te pienso,
si me llevas como te llevo,
si despiertas y me tienes,
tarde o temprano,
voy a despertar junto a ti.

Esbozo.

Hay un instante de silencio en mis días
más o menos entre cuatro y cinco de la tarde,
me recuesto o me detengo,
a veces mirando por la ventana,
a veces mirando a la nada;
lo más cierto es que te encuentro ahí,
en esa ausencia de sonidos,
en esa tranquilidad que me provoca tu imagen.
Me hace sonreír la idea de ti,
y toda la falta de palabras que conlleva
mi torpeza para decirte lo que estoy sintiendo.
No puedo crear un poema que te lo diga,
porque no son letras ni frases.
Y justo por eso ahora estoy sonriendo más,
porque necesito decírtelo,
así, sin palabras.
Como el poeta inútil que arruga una hoja en blanco,
se rasca la cabeza y suspira,
me he convencido de que el final de este poema
no se encuentra en esta carilla.
Así que debo pedirte que vengas,
y te acerques,
termina esto conmigo,
que lo que siento lleva puntos suspensivos
entre tus ojos y los míos,
y el punto final
solamente lo encontraré en tus labios.

Preticor.

blogventanalluviaAhora que miro la vida
mientras me lates aquí.
Ahora que viajas dentro de mí,
camino lento, pensando,
todo lo bonito que se ve,
todo lo bonito que se siente.
Y voy buscando referencias,
descubriendo palabras,
inventando frases
¿Cómo te digo lo que tú me haces?
Entonces vuelvo a mirar,
y me quedo pensando,
en lo que la primavera le hace a las flores,
lo que la música le hace al alma,
lo que la lluvia le hace a la tierra,
lo que el amor me hace a mí.
Y no, aún así no podría explicártelo,
porque nada me gusta,
como me gustas tú.

Numen.

8F1D8979-23D8-4707-9FD8-A160E9289B1E 2Esta mañana mientras tomaba el café, pensaba en el cielo.
Qué bonito es, con sus acuarelas constantes,
sus cambios abruptos, las nubes, el paso del tiempo.
Incluso en los días grises es tan imponente,
los relámpagos, la lluvia y toda esa explosión monocromática.
He tomado tantas fotos de atardeceres,
o de como llega la noche,
y de cómo vuelve a amanecer.
El cielo,
parece inmenso, infinito, eterno.
El sol, la luna y las estrellas son el cliché romántico,
pero el cielo, es un lienzo, una hoja en blanco,
es refugio y cobijo de inspiración para todo lo demás.
Me es imposible ver el cielo sin maravillarme,
sin sentirme en una plena felicidad,
con todos esos suspiros que me desprende,
con toda esa incertidumbre del tiempo y el espacio;
y también con toda la certeza de sentir qué vivo.
¿Habrá alguien a quien no le guste mirar el cielo?
Siempre he creído que a este tipo de preguntas,
la respuesta siempre será sí;
pero respecto al cielo,
me parece absurdo.
¿Quién podría resistirse a contemplar el arte natural de este mundo?
No cabe en mi concepción de existencia.
Quisiera tener un álbum con todos los crepúsculos que he mirado.
Aunque algunos te recuerden a otros,
nunca son iguales, y eso es extraordinario.
Me he enamorado del cielo tantas veces,
y estoy segura de que puedo seguir haciéndolo toda la vida.
Para mí, nada se parece al cielo,
excepto tú.
Porque a dónde mire, te busco.
Porque ahora veo pasar el tiempo pensándote.
Porque al contemplarlo,
suspiro más,
sonrío más,
me enamoro más.
Porque es contigo con quién quiero ver las nubes,
y el sol, la luna y todas las estrellas.
Porque te imagino mirándolo al mismo tiempo,
y porque te imagino sintiendo lo mismo que yo.
Por eso,
hoy también me di cuenta de que tú eres como el cielo,
porque te miro, y solo quiero volar.
Porque todas las pinturas que forma el cielo,
quiero que sean tuyas.
Porque a ti también quiero contemplarte sin final.
Porque así como entiendo el cielo,
te entiendo a ti, mi cielo.

 

Antojo.

Preticor-Olor-LluviaDespués de todo lo dicho
a mí lo que me Apetece
son un par de Amaneceres
con el café lleno de besos.

Me Apetece
pasear entre los Árboles,
contemplar los campos,
Acariciar las risas.

Me Apetece
una tarde de lluvia
olor a tierra húmeda
y escuchar al Amor cantando.

Me Apetece
ir a la orilla de un lago
encender una hoguera
y tocar las estrellas, de tu mano.

Después de todo lo dicho
a mí lo que me Apetece
es terminar el día
con un largo suspiro
que se Acabe en un silencio contigo.