Vive hoy, y muere en paz cualquier día.

Desde que nacemos tenemos algo bien seguro, vamos a morir. No, el cancer y el sida no son sentencias de muerte, la vida misma lo es. Se nos olvida que somos efímeros, que estamos de paso. No hay contrato, ni garantía de que vamos a llegar a viejos. Unos viven más, otros viven menos. No hay una ley. La vida no es de cantidad, aunque lo intentemos enumerando calendarios y apagando las velas en un pastel cada año, la vida se trata de calidad, al final no importa cuánto vives, sino cómo vives. Y no disfruta más el más sano, tampoco el más positivo, el más joven o el más viejo, porque la vida es una ironía. Yo puedo contraer una enfermedad grave y morir de vieja en 50 años y usted que nunca tuvo fiebre podría tropezar mañana y morir. Diríamos que parece un mal chiste pero solo es la vida realizándose en cada uno. Y no, aquel amigo que se fue no podía evitar morir aquel día aunque fuera tan joven, y la abuela no podía evitar caerse a pesar de su experiencia, y el vecino tampoco podía morir otro día, porque la vida es así, y hemos venido a morir. La muerte es algo natural, así como la vida. Se complementan, son uno mismo. Nuestro principio y nuestro fin. ¿Miedo a morir? ¿A caso también tienes miedo a vivir? Vivan ahora, que ya moriremos cualquier día.

*Vive a consciencia y transformarte

#EstoTambienEsAmor #EncontrandoRazones

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#EncontrandoRazones

Son tiempos difíciles, pero sin duda la vida vale la pena por el amor, y el amor es una cosa muy subjetiva, por esta razón de ahora en adelante voy a dedicarme a probarles que el amor existe y no solamente se encuentra en la presentación que la mayoría lo busca. Se preguntan constantemente ¿quién será el amor de mi vida? Y hasta ahora la mejor respuesta que conozco es: ustedes mismos. Lo demás viene en consecuencia. Amen y déjense amar, abracen y déjense abrazar, por la vida, por los momentos, y no solo por las personas. El mundo es precioso si eres capaz de observar. Transfórmate y disfruta. ¿Necesitas una razón? Abre bien los ojos y siente.

#EstoEsAmor #EncontrandoRazones

El último…

No recuerdo la última vez que me besaste. No recuerdo el sabor del último beso. Recuerdo que no pensé que fuese a ser el último. Recuerdo que siempre te besaba como si lo fuera a ser.

Así que espero que en ese último beso fueran todos los “te quiero” que no te dije, todos los “te echo de menos” que siguen en mi garganta y que no dejan de ahogarme.

Pero, sobre todo, espero que en esa ultima caricia a tus labios, fuera el “gracias” más sincero que he dicho en toda mi vida.
Por hacerme creer en el amor, por demostrarme que existía y por hacerme feliz con tan poco.

No recuerdo nuestro último beso.
No lo recuerdo, y menos mal.
Me estaría torturando cada día el pensar por qué no me quedé a vivir ahí un rato más, solo un rato más…

Espero que te besen más, pero no lo harán mejor.
Espero que te quieran mejor, pero no lo harán más.

Soledad Contigo.

#ContraLasCuerdas

Completando(nos).

Uno
Dos
Tres
Cuatro y te voy a robar
Cinco
Seis
Siete besos en toda tu sonrisa
Ocho
Nueve
Diez
Ven por estas ganas acumuladas
Nueve
Ocho
Siete veces en aquellas lunas y la sombra
Seis
Cinco
Cuatro
Quédate conmigo para siempre
Tres
Dos
Yo 💛

01:39, 09:02, 09:38
10:06:
te amo
te amo, adios
(tic tac)
mi cohete, tu luna
(música)
te extraño

Ella y yo.


Entre tú y yo, y todas nuestras urgencias… 💛

“Me urge besarte la boca, los labios, las manos, los pies, me urge morderte el lóbulo de la oreja rosando el fantasma que dibuja a milímetros de ti el bello de tu cuerpo, invisible al ojo. 
Me urge tocarte el cuerpo con las yemas y morderte los pezones y quitarte la ropa y lamerte la vulva y acariciar tu clítoris y hacerte el amor y susurrarte en la oreja y ver televisión y aburrirnos y caminar sin decir nada, guardar silencio un maldito segundo, asesinar el ruido de la ciudad, ir lento y transgredir el ritmo.
Me urge tomarte de la mano sin darme cuenta, de la manera más natural e impredecible contra toda mi naturaleza antisocial y gusto por la soledad. Me urge visitar aburridos museos y pensar en hijos y no quererlos ahora y en si nuestro sentir es verdadero o mera fantasía, en pelear en acaloradas discusiones filosóficas y otras no tanto, gritarnos por no vernos, tu trabajo, mi escuela y las cuentas y mi distanciamiento y el tuyo. Pelear, enojar, llorar y luego… cansadas de luchar partirnos de risa y besarnos, y amarnos.
Me urges llorando y enferma, para prestarte mi hombro y calmarte, decirte que te encuentro hermosa y sexual y digas que no y me llames mentirosa y afirmes tener kilos de sobra y decirte que “no”. Me urge que preguntes por mí y mis amantes y yo sobre los tuyos y llenarme de celos y rabia. 
Me urge estar bien y que seas feliz, pasar lo bueno y malo, platicar, fumar, beber cerveza y tequila hasta no poder andar, reírnos, vomitar en el hotel y sobrevivir a la resaca.
Me urge estar contigo y ser tuya, ver como se arquean tus ojos al reír y al llorar, ver como tus ojos brillan y parecen hacerse más grandes al hacerte reír, me urge fotografiarte desnuda, colgar los retratos en la habitación, llenarme de deseo al mirarlos y masturbarme en tu ausencia.
Me urge tu ausencia y el intenso deseo que me provoca, me urge andar en rehabilitación y dejar las adicciones para volver a caer en ellas, en ti. Perderme contigo y sin ti, perder todo y ver que te quedas, que lo pierdas todo y veas que me quedo, con miedo pero me quedo.
Es confuso y violento, enfermo, demencial, destructivo, es potente y hermoso, es romántico, muy estúpido si se quiere, absurdo… Pero me urges en todo momento, cuando te amo y te odio.
Me urges en presencia y ausencia, me urges en todo momento… porque TE AMO” 

                                       – José de la Serna –

El Manto Y La Corona


Como no estamos solos en el mundo,
y miramos afuera, y nuestra isla de amor está comunicada por puentes incontables con las necesidades, las tristezas, el dolor de las gentes; como te sientes reclamada por una obligación más fuerte que tu misma ventura, ya no te basta que te diga, o te cante o te llore que te quiero para creerme que te quiero.

Me has pedido que piense en combatir; que tome, por mi orgullo y por tu amor, mi sitio, mi lugar de soldado en la amargura de los ejércitos humanos. Porque te quiero y porque soy, te escucho; y porque quiero ser porque te quiero.

Estoy aquí, diciéndote que no he olvidado lo que debo; y estoy contento, porque corro mis riesgos junto a ti. Porque a mi izquierda y a mi derecha estás luchando,y porque sé que cuando vuelva a descansar mis brazos, a cerrarme las recientes heridas, ya no será para estar solo. 
Rubén Bonifaz Nuño

“Sólo para locos”

De mi adecuada lectura de domingo, extraje un pedazo que bien puedo adaptar a mi vida actual, comparándome con el lobo estepario, mis días, y éste en especial transcurre así, pacífica y dramáticamente sin emoción, con esa paz que irónicamente inquieta porque es como beber un té tibio cuando mi lengua quisiera quemarse o helarse. 

De las anotaciones de Harry Haller:

“Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de la tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete de Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, está salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.” 

Mi opinión acerca del día Internacional del Orgullo LGBT.

Celebro el respeto y que se otorguen los mismos privilegios y obligaciones para todos por igual, pero honestamente no veo porque recurrir al exhibicionismo y escándalo para celebrar la dignidad y los derechos de las personas. Consideró que las marchas y la exagerada comercialización del día internacional del orgullo LGBT promueven estereotipos y envían, de cierta manera, el mensaje equivocado. Creo en la igualdad y los derechos para todos, sin tener que clasificar a los grupos sociales. Pienso que para ser una comunidad que busca y lucha por respeto e igualdad, usan demasiadas etiquetas, además de que algunos no se dan cuenta que por querer defender una causa, se van a los extremos, en donde ya no son diferentes de los mismos que los discriminan o rechazan.
Los invito a hacer una reflexión verdadera y pregúntense si realmente es cuestión de orgullo o simplemente de dignidad; la dignidad que cualquier ser humano merece y debe tener.

  
#SinEtiquetas #ElRespetoAlDerechoAjenoEsLaPaz #LoveWins #LGBT #28Junio

Y la verdad es…

La verdad es, que por estos días ya no me reconozco. Despierto en mi nueva versión y en el transcurso del día tengo fragmentos de recuerdos que ya no se si son míos.
La verdad es, que cada día te pareces más a un sueño lejano. Un sueño que alguna vez tuve y un día, me abandono. Cada vez es más difícil pensar en ayer, parecen visiones llenas de humo. Es como buscar un sendero dentro de la niebla espesa. 

Algunos días cuando despierto, sé que estuviste ahí, en la película de mis sueños. Apareces como imágenes entre cortadas, hablando, riendo, moviéndote… Te desvaneces y te pierdes ahí.

Recuerdo que prometí escribir nuestra historia, pero nunca encontré el valor, ni la fuerza. Cada vez que lo intenté, una catarsis se apoderaba de mí, y la evite a toda costa.
Dejé que el tiempo disminuyera su efecto para que el dolor no se apoderará de mí. Para que el dolor no me impidiera estar, y entonces, aprendí a estar, aquí. Y la verdad es, que no pude contarla nunca porque tenía mucho miedo de volver a ti.

Me parece tan ajena aquella historia de dos que se amaban, que dormían, que comían, que se encontraban cada mañana y cada noche. Parecen destellos que me hacen sentir como alguien que no conozco.

¿Cómo podría escribirte en una historia si a penas puedo describirte?
Podría encontrarte por la calle y reconocerte, pero mi mente ya no te trae.
No se cuándo, ni cómo, pero solía pensar que llegaría el día en el que ya no iba a mencionar tu nombre, y de pronto, sucedió. No me di cuenta. ¿Será eso el olvido?

La verdad es, que siempre he intentado huir de todo, incluso de mí misma. Por eso dejé de escribir un tiempo. No quería sentir. Finalmente volví a hacerlo, después de todo, escribir es lo único que sé. Aunque te borré de mis historias, le di tu forma a mis personajes. Te agregue cualidades que no tienes, te hice y te deshice tanto, que realmente comenzó a borrarse aquella línea divisoria entre el personaje y tú. Acabe por no notar la diferencia.

La verdad es, que termine por no reconocer nada. Ni nuestra historia, ni mis historias, ni nada. Y esa es la verdad, te expulsé y tu recuerdo se desvaneció junto con todo lo que vivimos. Pero hoy, me dispuse a contar nuestra historia como lo prometí, y la verdad es, que no pudo salir de mi pluma, y te lo confieso, ya no la recuerdo. Arranque la hoja y escribí esto, es la verdad. Me disculpo por haber roto una promesa, no se si te olvidé o te inventé, pero ya no podría escribir una historia en la que no se si alguna vez te amé.

Aquella persona que recuerdo, ya no se parece a mí. Aquel amor que recuerdo, ya no lo siento. ¿Cómo pude? ¿Qué estábamos haciendo? ¿Cómo era sentirse en tu compañía? ¿Cómo funcionaba compartir la vida contigo? No podría escribirlo, lo siento ajeno a esta realidad que construí en donde ya no existes, en donde ya no me atormentas. 

No necesito las respuestas; si todo aquello se ha desvanecido, déjalo estar. Si tú algún día lo recuerdas, quédatelo, por favor, nunca lo traigas aquí. Evítame la pena de recordar. Conviérteme en historia, aquella de alguna promesa rota. La historia que prometí, la historia que rompí, la historia que nunca escribí.